El Partizan de Fuenlabrada perdió el segundo partido de la temporada ante el Cajasiete Gran Canaria por 68 – 79. Nos quedamos cortos en inspiración anotadora para haber podido ganar al líder de la competición tras una batalla bastante igualada de inicio a fin.
La medalla de competir bien no sirve de casi nada si no se acompaña de victorias que suban a la clasificación. Esa es nuestra situación. Hemos jugado de tú a tú ante dos de los mejores equipos de la Primera FEB. Empatábamos en Alicante a menos de cinco minutos del final. Ayer estábamos seis abajo en los dos últimos minutos ante el Granca. Hay que hacer muy bien las cosas para llegar a esas situaciones, pero al mismo tiempo en ninguno de los dos casos tuvimos opciones de victoria en el minuto final. Toda esa buena labor habrá que mejorarla y refrendarla el próximo domingo en Sevilla, con un final más sonriente a ser posible.
Si ponemos el foco exclusivamente en el choque de ayer, el Partizan de Fuenlabrada mostró una línea defensiva muy fiable y estable. Con un control del rebote defensivo sobresaliente. Gracias a ello dejamos a los pío pío en apenas 14 puntos al final del primer cuarto y 33 al descanso. Magníficos guarismos para nuestra defensa.
La contrapartida es que su defensa también nos mantenía a raya. Así pues, las cestas caían a cuentagotas en un aro y en otro y el marcador se movía en ventajas muy estrechas: 31 – 33 al descanso.
El paso por vestuarios poco cambió el panorama. El pulso se mantenía en todo lo alto, con un partido que se jugaba en el cinco contra cinco a media pista, ninguno de los equipos dejaba al otro correr ni regalaba canastas sencillas. Traslación al marcador: 43 – 42, minuto 26.
Ahí llegó uno de los momentos claves del encuentro. Los visitantes dieron dos latigazos consecutivos a los que no respondimos y pusieron el 43 – 50, máxima distancia en todo el partido hasta entonces. De ahí en adelante el juego volvió a equilibrarse, pero ahora la pelea en el marcador no era por ponerse por delante, sino que nosotros tratábamos de igualarlo mientras que el Granca buscaba romperlo definitivamente. Con 51 – 58 acabó el tercer periodo.
Los diez minutos finales mostraron un Partizan de Fuenlabrada corajudo, que no se desenchufó nunca del partido, pero al que le faltó acierto en el instante cumbre, ese en el que se lanza a canasta. Erramos demasiados tiros de esos que hay que meter para vencer a un rival tan potente como el que teníamos ayer. Incluidos tiros libres.
A pesar de ello, llegamos con opciones reales con el 68 – 74 a 1:37 de la conclusión. Mucho mérito el nuestro. Quizá con un oponente más asequible habríamos podido dar el golpe final, pero no fue así. Los visitantes mostraron un aplomo que les permitió vencer sin sobresaltos.
Los ojos miran ya al domingo que viene, a las 12:30 horas está previsto el salto inicial en el pabellón San Pablo de Sevilla ante el Insolac Caja 87. Muchas ganas de que llegue el momento.
Departamento de Comunicación del Partizán de Fuenlabrada.
Foto de Alba Pacheco.


