Skip to content Skip to footer

Bofetón en el último segundo


Dura derrota del Partizán de Fuenlabrada en el Fernando Martín ante el Ourense. Una canasta en el último segundo tras rebote ofensivo de los visitantes decanta el partido: 84 – 86. Quedamos con un balance de un triunfo por seis derrotas. El sábado que viene jugaremos en la pista del Cajasol Coto Córdoba (18:30 h)

Se podrían haber hecho muchas cosas mejor en el trascurso del encuentro para no llegar al cara o cruz del final. Pero tras aprender por el camino y enmendar errores, nuestro equipo rozó de nuevo la victoria. Otra vez remando contra el marcador, con la doble sensación de estar muy cerca del rival al mismo tiempo que se te escapan opciones de voltear el resultado. En unos últimos minutos plenos de alternativas con triplazos, robos y grandes defensas por ambos bandos, todo se resolvió en la jugada final con una cesta de Martín Iglesias en el último segundo.

El arranque fue de nuevo muy romo en anotación. El Partizán de Fuenlabrada no hallaba el camino, con múltiples errores en el tiro a pesar de conseguir buenas opciones de lanzamiento y trabajar bien el rebote ofensivo. Apenas cinco puntos en cinco minutos. La parte buena era que nuestra defensa neutralizaba al rival gracias a lo cual el marcador nos dejaba en desventaja, pero muy cerquita: 17 – 19 al final del primer cuarto. Entonces no lo sabíamos, pero esa iba a ser la tónica del resto del encuentro.

Poco a poco los orensanos fueron encontrando vías más consistentes de anotación. Seguían fallando de lejos, pero lograban sumar gracias a que nos superaban en el uno contra uno o su circulación de balón les procuraba cestas relativamente sencillas. Con 23 – 30 un tiempo muerto de Iñaki Martín logró mejorar la situación y poner el 29 – 30 apenas un par de minutos después. Un mini parcial fraguado en que nuestra defensa nos había permitido correr un par de veces con Caicedo como punta de lanza.

Los fallos en el triple estaban marcando el partido. Nosotros 1 acierto en 13 intentos. Ellos 1 de 9. El que primero comenzara a acertar tomaría el mando. Y fueron ellos. Tras otro tiempo muerto, esta vez de los visitantes, tres triples de los gallegos dejaron el marcador en 36 – 44 al descanso.

La situación empeoró aún más tras la reanudación hasta una máximo desequilibrio con el 36 – 49. Empero, repentinamente nuestras muñecas se afinaron. Y comenzamos a anotar tiros más difíciles que muchos de los que habíamos fallado hasta ese momento. Un parcial de 14 – 2 en tres minutos prácticamente empató el choque (50 – 51). El rival tuvo entonces el mérito de no ponerse nervioso. Gracias a eso y a algunas controvertidas decisiones arbitrales, los visitantes sumaron muchísimo desde el tiro libre hasta retomar la decena de ventaja con el 50 – 60 (minuto 29).

El baloncesto más bonito se vivió en el último cuarto. El espectador neutral pudo disfrutar de dos equipos plenos de garra que se contestaban en cada acción en un toma y daca con muchas muestras de talento. Los aficionados fuenlabreños lo vivían en un constante subibaja de emociones.

A los últimos cinco minutos llegamos con 67 – 68 y un Fernando Martín enardecido. Sin embargo, la solidez de los orensanos les mantenía por delante con pequeñas rentas fraguadas a base de canastones cada vez que estábamos a punto de superarles en el marcador. Ya en el minuto 38 logramos al fin colocarnos por delante (79 – 78) e incluso tener balón para poner un poco de tierra de por medio. No anotamos y acto seguido ellos sí metieron un triple para el 79 – 81.

La secuencia del último minuto fue de película. Empatamos a 81 desde el tiro libre con Mateo Díaz como ejecutor. Leimanis nos golpeó duro con otro triple muy lejano para el 81 – 84. De nuevo Mateo nos acercó desde la personal (83 – 84). Restaban 23 segundos. Apostamos por defender para robar ¡y lo logramos! La recuperación se transformó en una penetración de nuevo de Mateo Díaz quien recibió una contundente falta. Quedaban 12 segundos. Fallamos el primero y metimos el segundo tiro libres. Con empate el último balón era para los visitantes. De nuevo una buena defensa, tanto que les obligamos a hacer un mal tiro, quizá con pasos incluidos y no pitados, el lanzamiento ni siquiera toca el aro, pero eso precisamente es lo que favorece el rebote de ataque de Martín Iglesias que con una especie de palmeo anota la cesta decisiva en el último segundo. 84 – 86 y bocinazo final.

Dolorosa derrota, como todas, pero más por ser en casa, en el último instante y por suponer la sexta en los siete encuentros disputados. Es llamativo ver en la tabla que con un balance de 1 – 6 nuestro global de puntos anotados y recibidos es tan solo de -26. Es la plasmación numérica de lo que hemos vivido hasta ahora, una serie de partidos muy igualados en los que la victoria nos ha resultado esquiva. La rozamos, pero hasta ahora solo una vez hemos podido amarrarla. Seguir trabajando para mejorar es la receta. Y que dé sus frutos en el partido del próximo sábado a las 18:30 horas en Córdoba.

Departamento de Comunicación del Partizán de Fuenlabrada.

Foto de Alba Pacheco.