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El Flexicar Fuenlabrada vence 79 – 88 al Palmer Basket Mallorca en la prórroga tras un partido que hubo que ganar varias veces. Casi dos meses después, volvemos a ponernos en positivo en la clasificación de la Primera FEB: 8 victorias por 7 derrotas.

No será recordado por su brillantez el partido de hoy, pero sí por la brega que ha conllevado la victoria. En la línea de las últimas semanas, la defensa nos mantuvo de pie todo el partido, pero esta tarde nos faltó abrocharla asegurando el rebote defensivo. Por ahí nos hizo sufrir el equipo balear. A pesar de ello, casi siempre llevamos la delantera en el marcador y demostramos saber estar para ganar una prórroga a la que llegamos tras sufrir una dura remontada de los locales.

Hubo dos tramos de brillantez ofensiva del Flexicar Fuenlabrada. El primero de ellos se produjo en el primer cuarto y vino propulsado por la defensa que nos permitió correr a la contra y por nuestra gran verticalidad hacia el aro rival. Así se explica el 13 – 22 con el que acabó ese periodo inicial.

El segundo llegó ya en el cuarto cuarto (que hoy no fue el último). Clarividencia para seleccionar el lanzamiento e inspiración para anotar los tiros. Firmamos con esa receta un parcial de 2 – 12 con el que parecía que empaquetábamos la victoria rumbo a Fuenlabrada, pues ganábamos 58 – 70 a poco más de cuatro minutos para la conclusión.

Pero antes y después de esos dos ratos de brillantez, nuestro ataque estuvo espeso hoy. Limitado por la imposibilidad de correr por culpa de la debilidad reboteadora antes señalada. Sin el arma que supone el tiro exterior de Paul Rigot, en casa aquejado de gastroenteritis. Y sin desdeñar el desempeño defensivo de un Palmer que se juega la permanencia en cada partido y por eso se exige al máximo para proteger su aro.

Paradojas del baloncesto, nuestro principal problema acabó siendo nuestra principal virtud en el tramo decisivo del encuentro. Alcanzado el minuto 28, los baleares llevaban ya 10 rebotes ofensivos. Nosotros solo dos. Sin embargo, de ahí en adelante elevamos la agresividad para capturar los rechaces en nuestro ataque. De este modo, pudimos sumar muchos puntos gracias a esos rebotes. De hecho, solo en la prórroga conseguimos cuatro ofensivos.

Meritorio también cómo nos rehicimos para jugar el susodicho tiempo extra. Tras gestionar mal el final de los cuarenta minutos iniciales, cuando encajamos un parcial de 14 – 2, el Flexicar Fuenlabrada demostró experiencia y saber estar para imponerse en la prórroga desde el primer momento. Echamos el cerrojo a nuestro aro y hallamos diversas vías de anotación para acabar venciendo 79 – 88.

Es nuestra octava victoria del curso en la Primera FEB, la que nos pone de nuevo con balance positivo casi dos meses después. El fruto de un trabajo arduo para superar no solo a los rivales, sino también a la exigencia física de un calendario que no da respiro. Siguiente capítulo, la Final 4 de la Copa España.  

Departamento de Comunicación del Flexicar Fuenlabrada.

Foto del Palmer Basket Mallorca Palma.