Seguramente es la manera más dolorosa de perder. Ante unrival directo y en un encuentro que dominamos desde el primer momento y en elque el rival sólo se puso en ventaja en la última jugada, a falta de menos desiete segundos para el final. Con la victoria La Bruixa D’Or nos empata con sietevictorias, las mismas que tiene el Tuenti Móvil Estudiantes y una más que elUCAM Murcia, el equipo que marca la línea del descenso. Con doce jornadas pordelante seguimos dependiendo únicamente de nosotros mismos, pero para hacerbuena esa independencia de terceros estamos obligados a levantar la cabeza ymirar desde ya de frente al siguiente encuentro, que será en casa ante elIberoStart Tenerife el próximo domingo a las 13:00 horas (horario impuesto porla televisión canaria). Eso sí, mirada al frente con el bagaje de lo que sufrimosanoche. Sobre todo esos 34 puntos encajados en el último cuarto tras haberhecho una gran labor defensiva que había dejado en sólo 50 al Manresa tras losprimeros treinta minutos de juego. Para encajar tanto en el cuarto decisivoparece necesario un descomunal acierto del rival, pero también un descenso enla actividad propia que no se puede repetir. Y con el bagaje de todo lo bueno que también hicimos en elCongost. Porque aunque cueste verlo ahora, la línea de juego fue la adecuadadurante gran parte del encuentro. Buena actividad defensiva y pausa en ataquepara encontrar las opciones de tiro, ya fueran interiores o exteriores, algonovedoso en lo que llevamos de temporada. Así, con autoridad, alcanzamos el 50 –63 del final del tercer periodo. Lo que vino después es lo que hay que corregirel domingo. Lo podremos hacer conjuntamente, equipo y aficionados. Mirada alfrente. Departamento de Comunicación del Baloncesto Fuenlabrada. Imagen: ACBPhoto
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