Entre las muchas peculiaridades que tenía Manel Comas estaba su capacidad para dar nombre a diversas vivencias propias de nuestro deporte. Así, dio en llamar “la táctica del conejo” a la situación en la que el equipo que marcha por detrás en el marcador todo el partido acaba remontando en los minutos finales para llevarse la victoria.
Hoy la veíamos a nuestro alcance, o al menos lo queríamos ver así para agarrarnos a la esperanza del triunfo. Era una táctica del conejo de manual. Prácticamente todo el partido por detrás, agazapados y alerta gracias al olfato para asistir y anotar de Rupnik y O’Leary, los mejores hoy de nuestra camada. 21 – 20 al fin del primer cuarto y 40 – 36 al descanso.
En la reanudación el viento cambió de orientación y casi despista nuestro olfato (52 – 41), pero volvimos a localizar el objetivo a tiempo y la presa pareció de nuevo al alcance (57 – 54). Mas entonces dos zarpazos rivales con sendos triples en posición forzada y sobre la bocina de Todorovic y Salgado nos dejaron de nuevo atolondrados (65 – 58 al final del tercer cuarto).
La situación no mejoró con el transcurso de los minutos así que la parroquia local daba ya casi nuestros bigotes por olvidados cuando a menos de cuatro minutos del final nos veíamos diez puntos abajo (75 – 65). Craso error porque en la táctica del conejo el exceso de confianza de la presa es ingrediente primordial.
La repentina aparición de los hasta entonces grises Paco Cruz y David Wear dejó en la mitad nuestra desventaja en apenas 20 segundos de juego (75 – 70). A continuación un codazo propinado por Hervelle en las narices de Wear dio lugar a la consiguiente antideportiva bien aprovechada por los nuestros con otros cuatro puntos entre el californiano y el mexicano. 75 – 74 a falta de 2:46.
Ni Manel Comas lo habría dispuesto mejor. Era la táctica del conejo perfecta. Llegaba el momento de dar el salto definitivo para abalanzarnos sobre la presa que ya figuraba al alcance. Pero no. En el instante crucial nos extraviamos. La presa apretó el culo en defensa y nuestra ofensiva se vio impotente para hincarle el diente. De pérdida en pérdida deambulamos en los dos minutos finales y vimos como la presa volaba con la victoria.
Llegamos así al paréntesis de la Copa del Rey en décima posición con nueve triunfos. Momento para retomar fuerzas, oxigenar la mente y volver con hambre al tercio final de la temporada. Tras la Copa nos esperan dos partidos en casa frente al Iberostar Tenerife (domingo 26) y al Tecnyconta Zaragoza (domingo 5 de marzo). Dos victorias significarían la tranquilidad definitiva respecto a la permanencia y el permiso para soñar con cotas mucho mayores. Peleemos por ello.
Departamento de comunicación del Montakit Fuenlabrada.
Imagen: mate de Ian O'Leary (ACBPhoto). |