El partido se entiende perfectamente con la gráfica que acompaña el texto. Es el desarrollo del marcador. Nosotros somos el azul clarito; ellos, el azul oscuro. Todo el equilibrio que vivimos en la primera mitad se trastocó en dominio de los locales en la segunda. Así pasamos del 47 – 48 del descanso al 102 – 78 del final.
La competitividad de nuestro equipo en el primer tramo se basó en el acierto ofensivo, con una anotación bien repartida que tan pronto encontraba puntos desde el exterior con Marc García como cestas en la zona por medio de Mockevicius y Ehigiator. El baloncesto dinámico en el ataque era la cara A del Montakit Fuenlabrada.
Y justo cuando mejor pintaba el encuentro, cuando lográbamos nuestra máxima renta y amenazábamos con abrir agujero antes del descanso (39 – 45, minuto 18), empezó nuestro declive. Algunos síntomas de la cara B ya se habían dejado notar desde el arranque. El fundamental, la superioridad reboteadora de los grancanarios que les permitía asegurar el rebote en su aro tras cada fallo nuestro y disponer de segundas oportunidades cuando erraban sus tiros.
Cuando empezamos a perder frescura en nuestro ataque nos quedamos inermes. Porque nuestra defensa se vio muy castigada con el enorme acierto triplista de los locales tras el descanso. Esta vez tampoco supusieron un revulsivo las alternancias defensivas entre individual y mixtas zonales que planteó nuestro cuerpo técnico y que tan efectivas han resultado en otros partidos. El Herbalife Gran Canaria entró en éxtasis y no hubo forma de frenarlo.
Acumulamos así doce derrotas consecutivas en las visitas a Las Palmas, diez en liga, una en Copa y una en competición europea. Otro año será. Para lo que no tendremos que esperar tanto es para vibrar de nuevo con el Montakit Fuenlabrada en casa. Será el próximo sábado cuando a partir de las 18:00 horas recibamos al Valencia Basket en el Fernando Martín. ¡A por la quinta victoria del curso!
Departamento de Comunicación del Montakit Fuenlabrada. |