Dura derrota en casa ante un rival directo. Y el caso es que comenzamos bien. Tres recuperaciones de balón en defensa en poco más de tres minutos. Situaciones óptimas de tiro tanto en la zona como en el perímetro que se traducían en 14 puntos en apenas cinco minutos de partido. Los lógicos nervios del inicio se habían convertido en una buena dinámica de juego, con la intensidad adecuada.
Pero empezamos a errar en ataque tiros bien trabajados y a desconectarnos en defensa. Un parcial de 2 – 13 dio tanto aplomo a los visitantes como incertidumbre a los locales. El 16 – 23 con que concluyó el primer periodo encontró respuesta en la única buena racha anotadora que tuvimos en el resto del partido con cuatro ataques consecutivos sumando para acercarnos al 28 – 31 (minuto 17). Acabábamos de embocar el primer triple tras doce intentos.
Fue un espejismo. Desperdiciamos los ocho siguientes ataques para irnos al descanso con mucho trabajo por hacer: 31 – 42. Pero los intentos fueron improductivos por el enorme desacierto en el tiro a canasta. Y eso que la gestión de los ataques fue óptima, pues acabamos el partido con más recuperaciones de balón (11) que pérdidas (9), algo muy poco habitual. Es más, el rival concluyó con apenas 2 recuperaciones por 18 balones perdidos. En el cómputo global lanzamos 14 tiros de campo más que el Betis, y casi el mismo número de tiros libres.
Sin embargo, tirar muchas más veces de nada sirvió con los porcentajes que tuvimos. Por debajo del 15% en triples y del 60% en tiros libres. La intensidad del inicio se había convertido en ansiedad en el momento de soltar la muñeca.
Así las cosas, en ningún momento de la segunda parte rebajamos la desventaja de la decena de puntos y el Coosur Real Betis tuvo un final plácido sin caer en nerviosismos postreros. De nada sirve llorar. Hay que levantarse de esta dura caída y mirar adelante. Resta la mitad del campeonato, empezando por el próximo partido que será en casa el domingo 19 ante el Barça. Rememos pues.
Departamento de Comunicación del Montakit Fuenlabrada.
Foto de Borja Benito Hojas |