Había dos cuestiones por dilucidar en el encuentro de ayer. Recobrar nuestra identidad de juego y ganar el partido. La segunda era imposible sin la primera. Hicimos la mitad del trabajo, la que estaba exclusivamente en nuestras manos. Derrota que no suma en la clasificación, pero que no resta en el ánimo.
Al 90 – 94 definitivo se llegó tras una persecución que duró 40 minutos pues desde el primero de ellos fue el Barça quien lideró el marcador. La defensa visitante nos maniató de salida forzándonos a hacer tiros incómodos tanto por las manos amenazantes para taponar como por la premura del tiempo de posesión.
El claro dominio visitante se prolongó hasta mediado el segundo periodo cuando un mate del acertado Abrines colocaba el 20 – 37 en el luminoso. Lo que podía desembocar en un partido roto al intermedio viró hacia un encuentro electrizante. Un par de acciones de carácter de Tomás Bellas prendieron una mecha que rápidamente se extendió por la pista y el graderío.
El primero que se contagió fue Marc García que enlazó dos triples para dejar claro que había partido, mucho partido. A vestuarios nos fuimos 36 – 47 y con la sensación de que todavía todo podía ocurrir.
En la reanudación la calma de los primeros compases dio paso a la tormenta, en dos direcciones. Primero con un minuto perfecto de los nuestros: triple de Brown, rebote defensivo, triple de García, recuperación de balón y matazo de Eyenga. Espectáculo pragmático. 48 – 53 en el marcador y el pabellón ardiendo.
Empero enfrente estaba ese Barça favorito a todo que de un plumazo es capaz de quitarse todas las moscas de encima. Nuestra tormenta fue contestada de inmediato con Mirotic y Tomic a los mandos. Parcial de 4 – 15 para estirarse de nuevo hasta el 52 – 68 a doce minutos de la conclusión del choque.
Y de nuevo la calma chicha. A 6:38 del final Abrines anotaba su cuarto triple para poner el 71 – 84. Esa fue la última canasta en juego del Barça durante un largo rato. Esta vez nuestra reacción no fue al estilo vendaval, sino que primero fue la ventisca la que fue dando paso al resto de inclemencias.
Todos cerraban el grifo en defensa a la vez que casi todos aportaban en ataque. Gillet, Mockevicius, Richotti y Brown fueron sumando puntos que nos iban arrimando al tiempo que la temperatura subía en la grada. Hasta que entró Marc García en acción para la ignición final. Un increíble triple con su firma nos ponía 86 – 88, ya en el último minuto.
La respuesta la dio Claver con otra triplazo (86 – 91). Dos puntos rápidos del propio Marc ponían el 88 – 91. A defender. Robamos la bola a veinte segundos de la conclusión y Anthony Brown decidió buscar la bandeja. Claver le golpea al inicio de la penetración, no pitan falta, la bandeja acaba en rebote del Barça. Y ahí se nos acabaron las opciones.
Enojo por otra derrota. Pero con la constatación de que estamos muy vivos. Parece que el mal juego contra el Betis no es la tónica. Nos reencontramos con nuestro estilo. Y la afición se pudo reidentificar con el equipo.
Departamento de Comunicación del Montakit Fuenlabrada.
Foto de Borja Benito Hojas. |